



Fotos: Verilla Rodriguez Salazar.










La costumbre de venerar la Santa Cruz se remonta a las primeras épocas del cristianismo en Jerusalén. Esta tradición comenzó a festejarse el día en que se encontró la Cruz donde padeció Nuestro Señor.
Posteriormente, a principios del siglo VII, cuando el ejército del Islam saqueó Jerusalén se apoderó de las sagradas reliquias de la Santa Cruz. Esta serían recuperadas pocos años más tarde por el emperador Heraclio, y recordando este rescate es que celebramos hoy, el 14 de septiembre, la exaltación de la Cruz.
La tradición cuenta que el emperador, vestido con las insignias de la realeza, quiso llevar en exaltación la Cruz hasta su primitivo lugar en el Calvario, pero su peso se fue haciendo más y más insoportable. Zacarías, obispo de Jerusalén, le hizo ver que para llevar a cuestas la Santa Cruz, debería despojarse de sus vestidos reales e imitar la pobreza y humildad de Jesús. Heraclio con pobres vestidos y descalzo pudo así llevar la Cruz hasta la cima del Gólgota.
Para evitar nuevos robos, la Santa Cruz fue partida. Una parte se llevó a Roma, otra a Constantinopla; una se dejó en Jerusalén y una más se partió en pequeñas astillas para repartirlas en diversas iglesias del mundo entero.
Una de esas astillas se dice que fue a parar a la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla, y en su estación de penitencia un nazareno(imágen de arriba) porta el lignum crucis (madera de la cruz de Cristo).
Artículo de Julio Dominguez.
A la izquierda la imágen de la Vírgen de Loreto antes de la restauración realizada por Sebastián Santos Rojas en 1955. A la derecha el resultado de la restauración, la actual imágen de la Virgen de Loreto. Personamente la actual imagen me recuerda a la de la Virgen de los Dolores, titular de la Hermandad del Cerro, curiosamente esta dolorosa del cerro del águila fue creada por Santos Rojas en este mismo año, 1955, quizás de ahí su semejanza con la Virgen de Loreto.